MyRide – Motorcycle Routes
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Ventajas y Desventajas
Ventajas
- Permite descubrir rutas pensadas específicamente para motociclistas.
- La navegación facilita seguir el recorrido mientras conduces.
- Ayuda a encontrar trayectos panorámicos y carreteras secundarias.
- Puede servir para planificar escapadas y salidas en grupo.
- La información de las rutas aporta ideas para nuevos viajes.
Contras
- La calidad de las rutas puede variar según la zona y los usuarios.
- Algunas funciones pueden requerir conexión a Internet constante.
- El consumo de batería puede aumentar durante la navegación.
- La cobertura de mapas y datos no es igual en todos los países.
- Conviene revisar el recorrido antes de conducir para evitar distracciones.
Cuando una aplicación de moto promete ayudarme a rastrear, planificar y conectar, lo primero que espero no es una pantalla llena de funciones, sino que encaje bien en una salida real. MyRide – Motorcycle Routes, desarrollada por YAMAHA MOTOR Europe, está pensada para enriquecer la experiencia de conducción desde el móvil, especialmente cuando quiero preparar un recorrido, revisar lo que he hecho y tener una referencia más ordenada de mis desplazamientos.
La he encontrado especialmente interesante para un uso compartido en casa: una persona puede preparar una ruta antes de salir y otra consultar después el recorrido o comentar qué parte resultó más cómoda. Eso sí, conviene entender desde el principio que no es una herramienta familiar con perfiles, controles parentales o una bandeja común. Su enfoque está claramente ligado a la conducción en moto, así que la coordinación doméstica depende más de cómo organicemos el uso del teléfono y de la cuenta que de funciones específicas para familias.
Dentro de la categoría de mapas y navegación, MyRide ocupa un espacio distinto al de una aplicación generalista de mapas. No la veo como sustituta universal para caminar, usar transporte público o resolver cualquier trayecto urbano. Su valor está en acompañar una experiencia sobre dos ruedas y en convertir la planificación y el registro de las rutas en una parte más visible de la salida.
Cómo se comporta MyRide en una casa donde la usan varias personas
El escenario más sencillo es el de una pareja o una familia en la que solo una persona conduce habitualmente, pero otras participan en la preparación. Antes de una salida de fin de semana, por ejemplo, puedo revisar el recorrido en el móvil, decidir qué carreteras quiero incluir y dejar clara la idea general del viaje. Después, el mismo dispositivo puede servir para repasar por dónde pasé y explicar a otra persona qué tramos me gustaron más.
Ese uso compartido tiene una ventaja práctica: la aplicación convierte la conversación sobre una ruta en algo más concreto. En vez de decir “fuimos por la zona de siempre”, puedo enseñar el trayecto y recordar cómo se desarrolló. Para alguien que guarda sus salidas como una especie de diario de conducción, esta parte resulta más útil que abrir un mapa corriente y buscar manualmente lugares sueltos.
También hay una limitación importante. Si varias personas quieren utilizarla de forma independiente, no conviene tratar el teléfono como si fuera una cuenta familiar. El historial, la planificación y la experiencia de uso deberían mantenerse separados cuando cada conductor quiere conservar sus propios recorridos. En mi opinión, lo más limpio es que cada usuario tenga su propio espacio de uso y que el móvil compartido se reserve para consultar una ruta concreta, no para mezclar continuamente actividades de varias personas.
En un hogar con una sola moto y varios conductores ocasionales, la coordinación puede funcionar si se establece una rutina sencilla: una persona prepara la ruta, la revisa antes de salir y evita cambiarla mientras conduce; al volver, se consulta el registro con calma. Parece un detalle menor, pero separar la preparación de la conducción reduce bastante la confusión. MyRide tiene más sentido cuando acompaña esos hábitos, no cuando se intenta convertir en una pantalla de control permanente durante el viaje.
Preparar el uso sin mezclar perfiles ni expectativas
La instalación es gratuita y está clasificada como PEGI 3, algo coherente con una aplicación de navegación y registro, no con un juego o una red social orientada a menores. Aun así, esa clasificación no significa que cualquier niño pueda aprovecharla como un adulto. La utilidad real depende de saber leer un mapa, entender una ruta y, sobre todo, comprender que el teléfono no debe distraer a quien está conduciendo.
En casa yo marcaría una frontera muy clara: la planificación se hace antes de arrancar y la revisión se deja para una parada segura o para después de llegar. Si el móvil va a pasar de una persona a otra, merece la pena comprobar quién está usando la aplicación y qué recorrido aparece en pantalla. No es una función especial de MyRide, sino una precaución lógica cuando un dispositivo sirve para más de un conductor.
La versión actual es la 6.2.4 y funciona desde Android 8.0. Esto la hace accesible para muchos teléfonos que todavía se utilizan a diario, aunque en un dispositivo antiguo la experiencia general puede depender de su rendimiento, del estado de la batería y de la calidad de la pantalla. Para una ruta larga, una pantalla pequeña o una batería desgastada pueden ser más incómodas que la propia aplicación.
Antes de confiar en ella para una salida importante, yo haría una prueba corta cerca de casa. Es una buena forma de comprobar cómo se siente la planificación, cuánto cuesta revisar un recorrido y si el teléfono queda bien colocado para consultarlo sin apartar demasiado la atención. Esta prueba también ayuda a decidir si el conductor prefiere llevar un navegador dedicado y dejar MyRide para preparar y recordar las rutas.
Otro punto que no conviene pasar por alto es el contexto de privacidad doméstica. Un historial de recorridos puede revelar lugares habituales, horarios aproximados o rutinas de una persona. Si el móvil se comparte, debe existir un acuerdo básico sobre quién puede consultar esa información. La aplicación puede ser útil para coordinar una salida, pero no debería utilizarse como una forma improvisada de vigilar a otro miembro de la casa.
Planificación y registro para coordinar una salida
La parte más atractiva para mí es la relación entre planificar y recordar. En una aplicación de mapas convencional, muchas veces introduzco un destino y acepto la ruta más rápida. Para una moto, esa lógica puede quedarse corta: el destino no siempre es lo importante; también cuentan el tipo de recorrido, el ritmo de la salida y la intención de disfrutar del trayecto. MyRide resulta más apropiada cuando la pregunta no es solo “¿cómo llego?”, sino “¿qué recorrido quiero hacer?”.
Un uso realista sería preparar una salida de varias horas con otra persona. La noche anterior, reviso el itinerario, comento los puntos en los que conviene detenerse y dejo el teléfono listo. Por la mañana, en vez de improvisar cada giro, salgo con una idea definida. Si el acompañante usa otro dispositivo, ambos pueden hablar sobre el plan general sin tener que discutir cada decisión en plena carretera.
La coordinación mejora cuando no se confunde la aplicación con un sistema de mensajería. MyRide puede formar parte de la organización, pero no sustituye una llamada o una conversación previa para acordar horarios, combustible, pausas y qué hacer si alguien se separa del grupo. Esta es una de mis conclusiones más claras: la aplicación ayuda a compartir una intención de ruta, pero la seguridad del grupo sigue dependiendo de acuerdos humanos muy sencillos.
También la utilizaría para comparar una ruta planeada con una salida espontánea. Si un día tomo desvíos por obras, tráfico o simplemente porque una carretera me llama la atención, el registro posterior puede mostrar cómo cambió el recorrido. Esa diferencia entre el plan y lo que realmente ocurrió es útil para preparar futuras salidas. A veces descubro que la ruta “perfecta” sobre el mapa no es la más agradable cuando se conduce, y tener esa referencia ayuda a ajustar expectativas.
El coste de entrada facilita probarla: MyRide es gratuita. Para mí, eso cambia la decisión porque no necesito comprometerme con una compra para comprobar si su forma de trabajar encaja con mi manera de salir en moto. Sin embargo, que no tenga precio no significa que sea la mejor opción para todos. Si solo necesito indicaciones básicas hasta una dirección, una aplicación de mapas general puede resultar más directa y familiar.
Lo que aporta frente a las alternativas habituales
Las aplicaciones generalistas suelen ganar en amplitud. Normalmente están pensadas para resolver destinos, negocios, tráfico y desplazamientos de muchos tipos. Si mi prioridad es llegar rápido a un sitio desconocido, probablemente prefiera esa alternativa. MyRide me parece más interesante cuando la ruta es parte de la actividad y no un simple medio para alcanzar una dirección.
Frente a un navegador específico para moto, la comparación es más equilibrada. Un dispositivo dedicado puede ofrecer una pantalla preparada para el manillar, controles más cómodos con guantes y una presencia menos dependiente del teléfono personal. MyRide, en cambio, resulta más fácil de probar y puede concentrar en el móvil la preparación y el recuerdo de las salidas. Para quien conduce de manera ocasional, esa sencillez puede pesar más que tener un equipo separado.
También hay una diferencia de filosofía frente a las plataformas centradas en comunidades de motoristas. Si busco descubrir grupos, conversar constantemente o convertir cada salida en una actividad social, MyRide no sería mi primera elección. Su atractivo está en la experiencia de conducción y en la organización del recorrido, no en llenar la pantalla de interacciones sociales.
Un detalle poco evidente es que la mejor forma de aprovecharla no consiste en abrirla solo cuando ya estoy sobre la moto. Su utilidad aumenta si la incorporo a tres momentos distintos: preparación, conducción prudente y revisión posterior. Si elimino el primer y el tercer momento, se convierte en una herramienta de navegación más, y ahí las alternativas conocidas pueden ser más cómodas.
Otro aprendizaje práctico es que una ruta bonita no siempre es una ruta conveniente para todos los miembros de la casa. Si una persona conduce una moto con frecuencia y otra solo acompaña de vez en cuando, la planificación debe tener en cuenta el cansancio, las pausas y la tolerancia de cada una. MyRide puede ayudar a visualizar el recorrido, pero no sabe sustituir ese criterio personal. Yo evitaría presentar una ruta complicada como un plan cerrado cuando hay conductores con niveles muy distintos.
Edad, confianza y uso responsable del teléfono
La clasificación PEGI 3 indica que la aplicación no está planteada como contenido adulto ni como entretenimiento problemático. Aun así, en un hogar con menores yo separaría claramente la edad de la capacidad. Un niño puede mirar un mapa junto a un adulto, pero eso no convierte el móvil en una herramienta apropiada para que gestione una salida o manipule la navegación de una persona que conduce.
La confianza también importa entre adultos. Si comparto el dispositivo con mi pareja, preferiría avisar antes de revisar un recorrido personal. No porque MyRide tenga que funcionar como una caja fuerte, sino porque una ruta registrada puede ser información privada. La coordinación sana consiste en compartir lo necesario para una salida concreta y respetar los límites del resto.
En este sentido, la aplicación encaja mejor en una casa donde se habla de antemano sobre quién planifica, quién conduce y quién consulta. No ofrece una solución automática para separar responsabilidades familiares, así que la organización debe ser explícita. Cuando todos saben qué papel tienen, la experiencia resulta más clara; cuando varias personas tocan el mismo teléfono sin orden, es fácil terminar con una ruta equivocada o con expectativas distintas.
Yo tampoco la usaría como único respaldo en una zona desconocida. Una salida responsable requiere revisar el teléfono antes, llevar una alternativa razonable y detenerse en un lugar seguro si hace falta cambiar el plan. El mayor riesgo no está en que la aplicación tenga demasiadas opciones, sino en mirar la pantalla mientras la moto está en movimiento. Ninguna función de navegación justifica esa distracción.
Qué tipo de conductor la disfrutará más
La recomendaría a quien considera que una ruta en moto merece preparación y memoria. También puede gustar a quienes hacen salidas de ocio, quieren ordenar sus recorridos o disfrutan comparando lo que habían planeado con lo que finalmente hicieron. En esos casos, la aplicación tiene una identidad más definida que un mapa corriente.
Me parece especialmente adecuada para el conductor que todavía no quiere comprar un navegador dedicado. Al ser gratuita, permite experimentar con la planificación desde el teléfono y decidir después si hace falta invertir en otro equipo. También es una alternativa razonable para una familia con una sola moto, siempre que se mantengan claras las cuentas, los historiales y los momentos en los que se consulta el dispositivo.
En cambio, la dejaría en segundo plano si solo busco indicaciones rápidas para trayectos urbanos, si necesito una solución completa para varios medios de transporte o si prefiero una pantalla independiente montada permanentemente. Tampoco la elegiría como centro de coordinación de un grupo grande: para eso hacen falta conversaciones, contactos y acuerdos que pertenecen más a otras herramientas.
La valoración media de 3,8, junto con una comunidad de alrededor de diecinueve mil valoraciones, me transmite una recepción razonable pero no perfecta. No la interpretaría como una garantía de que funcionará igual para todos. En una aplicación vinculada a rutas, la experiencia puede cambiar mucho según el teléfono, la forma de conducir y las expectativas del usuario.
Mi veredicto para el uso doméstico
Después de probar su enfoque, veo MyRide como una aplicación especializada y gratuita para quienes quieren darle más intención a sus recorridos en moto. No intenta resolver todas las necesidades de mapas y navegación, y precisamente por eso puede resultar más interesante para una salida de ocio que para un simple trayecto de punto a punto.
Su presencia en más de quinientas mil instalaciones muestra que ha llegado a una cantidad considerable de usuarios, mientras que su lanzamiento en julio de 2017 explica que no sea una propuesta recién aparecida. Lo importante para mí no es la antigüedad, sino que la versión actual, 6.2.4, mantiene una herramienta que puede acompañar la preparación, el registro y la conversación posterior sobre la conducción.
Para una casa compartida, mi recomendación es usarla con límites sencillos: cada conductor debe conservar su propio contexto, las rutas se preparan antes de salir, el teléfono no se manipula en movimiento y los recorridos personales se consultan con respeto. Con esas reglas, puede convertirse en un punto de encuentro útil entre quien conduce y quien ayuda a organizar la salida.
Mi conclusión es clara: MyRide merece una oportunidad si la moto es el centro del viaje, no solo el vehículo para llegar. La instalaría para planificar una ruta de fin de semana, revisar después cómo fue y decidir si su estilo encaja conmigo. Si lo único que necesito es llegar rápido a una dirección, elegiría una alternativa generalista; si quiero conservar y compartir mejor la experiencia de conducir, esta propuesta de YAMAHA MOTOR Europe tiene más personalidad.

























